Los metales pesados y la Fatiga Crónica
La fatiga crónica es un trastorno de causa desconocida que dura por periodos prolongados y causa extrema debilidad y cansancio como también una diversidad de síntomas como fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y dolores en las articulaciones; a menudo parecidos a los de gripe u otras infecciones víricas. Conocida también como Fatiga Crónica y Síndrome de Disfunción Inmunitario (en inglés CFIDS), virus crónico de Epstein Barr (CEBV), Encefalomielitis (ME) "gripe de 'yuppies'" y otros nombres, a menudo tiene un diagnóstico erróneo como hipocondría, enfermedad psicosomática o depresión porque las pruebas médicas de rutina no detectan algún problema. El Síndrome de Fatiga Crónica es exactamente lo que su nombre indica, a saber un estado agobiante de fatiga. Los síntomas pueden representar varios trastornos en curso que empiezan abruptamente, tienden a aparecer y desaparecer y pueden durar por 6 meses. Puesto que no hay pruebas de laboratorio específicas, el diagnóstico se hace basado en la presencia de fatiga crónica que no se resuelve. El trastorno clínico se define por una fatiga grave, lo suficiente como para reducir la actividad diaria un 50% al menos por 6 meses. Para llegar a este estado, es necesario eliminar todos los otros estados clínicos, incluyendo posibles problemas psiquiátricos.
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Estrés oxidativo y el Síndrome de la Fatiga Crónica
Estudios han demostrado que el estrés oxidativo juega un papel en el desarrollo del síndrome de fatiga crónica (Fulle, et al 2000; Richards et al. 2000; Logan, et al. 2001). Estrés oxidativo es un término que se usa para describir la exposición prolongada del cuerpo a factores oxidativos que forman más radicales libres de los que el cuerpo puede neutralizar. Los radicales libres se forman como derivados de funciones metabólicas normales. Cuando hay suficientes radicales libres necrófagos presentes, tales como glutatione y vitaminas C, E y A junto con el zinc y otros nutrientes a través de otras funciones metabólicas normales, el cuerpo "barrerá" o neutralizará los radicales libres. Cuando los radicales libres no son neutralizados, el cuerpo puede volverse vulnerable a la destrucción celular. Una relación entre el estrés oxidativo anormal y el síndrome de la fatiga crónica puede encontrarse en literatura sobre el tema. Un artículo en la revista Life Science describe un estudio que revela que los pacientes con el síndrome de fatiga crónica tienen niveles séricos bajos de transferrina y altos de peroxidación de lipoproteínas. Estos resultados indican que los pacientes con el síndrome de fatiga crónica aumentan su susceptibilidad de LDL y VLDL de peroxidación inducida de cobre y estos dos se relacionan con sus niveles séricos bajos de transferrina y otros efectos no identificados de peroxidación del síndrome de la fatiga crónica (Manuel y Keenoy et al. 2001). El ejercicio ha demostrado un aumento en la producción de oxidantes. Por fortuna el ejercicio regular de resistencia da lugar a adaptaciones en la capacidad antioxidante del músculo esquelético, el cual protege los miocitos (células musculares) contra el efecto nefasto de oxidantes y evita daño celular extenso (Mccully et al. 1996; Powers et al. 1999). Un estudio sobre la entrega de oxígeno a los músculos en pacientes con el síndrome de fatiga crónica encontró que la entrega de oxígeno y el metabolismo oxidativo se reducía significativamente en los pacientes con el síndrome de fatiga crónica después de ejercicio (comparado con aquellos sedentarios) (McCully et at. 1999).
Sensibilidad a los metales y el Síndrome de la Fatiga Crónica
El efecto de la retirada de metales dentales (amalgamas) se estudió en 111 pacientes con hipersensibilidad metálica y síntomas parecidos al síndrome de la fatiga crónica. Después de una consulta con un odontólogo, los pacientes decidieron reemplazar sus restauraciones metálicas con materiales no metálicos. Un número significativo de pacientes tenía linfocitos de metales específicos en la sangre. El níquel fue el más común, seguido de mercurio inorgánico, oro, fenilo de mercurio, cadmio y paladio. Comparado con las respuestas de linfocitos en sujetos sanos, el grupo con el síndrome de fatiga crónica tuvo un aumento significativo en respuestas a varios metales, especialmente al mercurio inorgánico, fenilo de mercurio y oro. Seguido de la retirada dental, 83 pacientes (76%) reportaron una mejoría en su salud a largo plazo; 24 pacientes (22%) reportaron que no hubo cambio en su salud; y dos pacientes (2%) reportaron que los síntomas empeoraron. Seguido por un reemplazo de metal dental, la reactividad de los linfocitos a los metales disminuyó igualmente. (Stejaskal et al. 1999) véase "Mercury Amalgan Toxicity" en el ejemplar de mayo 2001 de la revista Life Extensión).
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